La Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores fue construida en 1785 en el sitio de una capilla más antigua que había estado allí desde 1780. La iglesia formó parte de un esfuerzo por revitalizar el catolicismo en la región después del período de la Reforma, durante el cual las iglesias católicas fueron a menudo convertidas o destruidas. La iglesia está construida en un estilo neoclásico, notable por su forma arquitectónica elegante y simple. La fachada de la iglesia está adornada con pilastras y tiene dos torres coronadas con cruces. El interior de la iglesia es conocido por su hermosa y serena atmósfera, con el altar principal dedicado a Nuestra Señora de los Dolores. El altar y las decoraciones interiores son típicos del estilo neoclásico, enfatizando la simetría y las líneas limpias.